Bebe, pero come!

En los últimos años muchas mujeres han empezado a padecer un nuevo trastorno alimenticio: la alcohorexia. Esta se ve cada vez más presente entre mujeres de 16 y 30 años, las cuales comen menos y beben más. Esta práctica se hace principalmente para evitar subir de peso al comer y beber, aunque de forma secundaria al ingerir pocos alimentos se busca que el alcohol “pegue” más y ahorrar dinero en la comida para gastárselo en bebidas. Las afectadas pretenden sustituir las calorías de la comida por las calorías del alcohol, sin ser conscientes de que esto deriva en un déficit de vitaminas, minerales y nutrientes primarios, ya que el alcohol solo contiene calorías vacías, no nutrientes. Este déficit se ve agravado por el consumo de alcohol y la unión de ambos factores hace que se combinen las consecuencias de los trastornos alimentarios con los riesgos que derivan del abuso del alcohol (caídas y traumatismos, sufrir abusos sexuales, accidentes de en las calles y carreteras…).

ebriorexia

Otro aspecto que preocupa es que las mujeres cada vez beben más a la par que los hombres, y el metabolismo femenino no solo procesa de otra forma el alcohol sino que tiene más tendencia a crear dependencia. Por eso es tan importante para las mujeres comer bien, evitando así una absorción del alcohol rápida y violenta, que aumenta el riesgo de coma etílico y puede favorecer a que se desarrolle adicción.

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3 respuestas a Bebe, pero come!

  1. Salvador Vicente Castellano Martínez dijo:

    Hola buenas me ha resultado muy interesante el artículo y creo que esta afectando directamente a mi familia, en concreto a mi madre. ¿Podríais decirme alguna de forma de que solucione este problema? Muchas gracias!

    • Hola Salva, me encantaría ayudarte con tu problema. Aunque en algunos casos es necesaria la ayuda de un nutricionista, la familia puede ayudar a la afectada también. Si ves que suele restringir lo que come pero no tiene limite al beber, hay que, progresivamente, eliminar las restricciones en los alimentos y darle alimentos muy ricos en grasas, los cuales ralentizan y amortiguan la absorción del alcohol. Un seguimiento del peso y niveles nutricionales puede ayudar a que la paciente se dé cuenta del peligro que corre. Si es alarmante la situación, lo mejor es buscar la ayuda de un nutricionista o un grupo de psicoeducación, para redireccionar sus hábitos.
      Espero haber ayudado!

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